Mesa de Autoayuda K

Grupo de autoayuda para quienes padecen ciertas molestias ante
comentarios Anti-K, o incluso descubren alguna tolerancia al peronismo.

Cuando el mejor pierde


Para pasar el mal trago, me quedé jugando anoche con una comparación entre la derrota terrible de la selección argentina que nos duele a todos y aquella otra derrota que nos duele a la mitad menos uno.

¿Qué ocurriría ante este final de torneo si le aplicásemos la lógica indignada de los antiK?

La Nación nos explicaría que la Argentina decente festeja el duro fin de una era.

Mis vecinos de café me explicarían que Messi perdió por evasor. Y exigirían, junto a otros indignados de café, que devolviera todo lo que robó y que nunca más jugara al fútbol. "Pero toda, TODA, no sólo la que le pescaron" aclararían.

Alfredo Leuco suscribiría contándonos que los países serios no ponen a delincuentes en sus equipos y por eso ganan.

"Era claro que Messi no quería ganar. Apostó a perder", escribirían los periodistas independientes, no todos del diario El Mercurio.

Esperaríamos todos una sincera y profunda autocrítica de parte de todo el equipo, del DT, y de la AFA. Una sofisticada y larga tesis que nos explicara por qué se perdió por ese penal después de empatar los 4 tiempos. Explicación que para ser sincera debería incluir confesiones de crímenes espantosos, delitos, malas voluntades y alguna calamidad mayor.

Todos coincidiríamos que las explicaciones dadas no son las verdaderas, porque de hecho sabríamos las verdaderas. Aunque no encontraríamos dos iguales entre los muchos coincidentes.

"Es el síndrome de Hubris que aparece entre quienes han ganado demasiados premios", predicaría el teledoctor Castro hablándole a la mamá de Messi.

"Aposté por Chile porqué era obviamente un equipo mejor y la Argentina uno lamentable", fanfarronearía Melconian.
"Pero si arreglan las cosas, la próxima apuesto por ustedes" nos prometería.

"Perdimos por fauleros. La falta de ética en el juego nos costó un jugador y varias amarillas. Tenemos que pensar en un fútbol distinto, sin violencia, sin cabida para fauleros agresivos", nos explicaría Stolbizer, mientras acompañaría a los chilenos a dar su vuelta olímpica.

La embajada de Chile agasajaría a Massa, Macri, Urtubey y a varios prohombres argentinos más que apoyaron siempre el buen deporte, desde la tribuna chilena.
Como bien nos diría Mauricio, "Huevón, si estos caballeros ganaron, es que juegan más honestamente, en serio, con dialogo y todo eso".

La veríamos a Pato Bullrich corriendo con cortos y botines asegurándonos que no se detendrán hasta no cerrar todos los clubes que los han amparado. "Lanzamos una campaña contra la violencia y la evasión, comenzando por los titulares de la selección" diría.
"Y para no ser visto como discrecional, incluiremos a los suplentes de la selección y su plantel técnico", agregaría.

"Es el fin de Messi y de todos sus seguidores", concluirían los analistas serios e independientes.
"Messi debería renunciar al fútbol, dar un paso al costado". "Un partido así no se pierde sin sabotaje. Cárcel para el DT y el resto del plantel, hasta que confiesen el inocultable dolo", vociferarían en sus programas de clara posición neutral.

Al grito de "cambiemos todo" algunos sugerirían llamar Cambiemos a la nueva selección. "Una selección abierta al dialogo, no cerrada a un país determinado", nos diría Michetti.

Mientras Sabsay pediría el titulo de Messi para alguna cosa y Gil Lavedra el antidopping (porque sólo los drogados pierden un penal así), escucharíamos sobrios abogados que nos explicarían que esto pasa por la falta de alternancia.
Es innegable que si los jugadores no pudiesen jugar más de 4 años en la selección, Messi no habría perdido ese penal.

Julio Bárbaro nos recordaría, desde un estudio de TN ambientado en arco, que después de jugar con Perón, la selección se transformó en una bolsa de gatos donde cada uno sólo busca permanecer. "Ya no les importa el juego, ni la selección".

"Si Messi renuncia es por cobardía. Abandona a sus compañeros en el peor momento", nos explicarían los mismos periodistas serios que vaticinaban su renuncia, luego la pedían y finalmente la criticarían.

Bonelli diría que con el viento de cola que tuvieron, cualquier equipo habría llegado a la final. Pero que perdieron por incompetentes, saboteadores, por no saber dialogar con el equipo contrario, ni encontrar un final mutuamente conveniente.

Descubriríamos los millones de personas que asegurarían, ya decir desde el 2009, que Messi era un pecho frío y que perderíamos por sus errores.

El equipo chileno en pleno, junto a un panel de periodistas serios también chileno, pedirían pasar en prime time todos los fouls de argentina que el arbitro no cobró. Aparecería el índice FNC, de fouls no cobrados, medido por una ONG chilena y seria (valga la redundancia) que la Argentina encabezaría junto a Venezuela y Cuba.

Le quedaría claro al mundo, según aquellos que hablan por el mundo, que este equipo argentino fue esencialmente violento y evasor, y que por eso mismo perdió.

Algún editorial se animaría a un análisis psicológico del fútbol: "Messi dejó de escuchar a la pelota, comenzó a pensar más en la plata que en el juego, más en ganar el partido que en simplemente prestigiar este juego centenario. Lo que ocurrió es que la pelota le dijo BASTA".

Varios jugadores renunciarían a la selección, diciendo que ellos no cometen foul ni pierden penales. Aclarando que siguen apoyando a la selección y que le reconocen méritos a Messi. Pero hasta que este no confiese que es un inútil ante una pelota, prefieren armar una selección "en busca de país".

Rosendo Fraga prepararía una buena lista de cosas que la Argentina debería hacer con su fútbol para volver a ganar. La primera sería darle los derechos exclusivos de televisación a Clarín. La segunda sería canalizar la pasión futbolística de nuestros jóvenes hacia el servicio militar obligatorio. "Si pretendemos ganarle a Chile será con la remera verde oliva, no con la celeste y blanca" diría, rememorando viejos consejos.

El burrito Ortega sería denostado por ultra Messista al salir a negar lo obvio, que Messi es un pecho frío.

Los K ya sabíamos lo que se siente perder teniendo al mejor, en nuestro caso a la mejor. Teniendo un gran equipo en nada inferior al que nos gana.
Ya conocíamos lo que es perder por poco y por ese poco bancarse las consecuencias que las reglas del juego imponen a quien pierde. Consecuencias que no se detienen en ver si se pierde por poco o mucho.
Los K ya vivimos el desbande que produce perder, los que se alejan de quien pierde un penal sin importar los que acertó. Las críticas que florecen basadas en errar una vez, en medio de una larga lista de aciertos. La soberbia de llamar "derrota" a perder reñido. El gozo de todos quienes nos detestaron por los partidos que ganamos, al exagerar el valor de esta victoria y el significado de este partido perdido.

Aún así, anoche, los K como el resto, tuvimos que volverlo a sentir.

Como consuelo, los simpatizantes de la celeste y blanca no vamos a tener que padecer (por esto al menos) el escarnio, ni el intento de instalar en nosotros la idea que perdimos por ser esencialmente unos perdedores, por merecerlo, por ser moralmente peores, humanamente inferiores.

Esta vez sólo lamentaremos haber perdido. Con todas las consecuencias que eso implica, pero ni una más.

Pispeá
 

El gobierno más corrupto de la Historia



Publicado en Nueva Ciudad.

Hace unos días, en plena madrugada, José López, exsecretario de Obras Públicas de la Nación durante los tres períodos kirchneristas, fue arrestado por la policía mientras intentaba ocultar cerca de 9 millones de dólares en un convento de la provincia de Buenos Aires. El aparente estado de pánico del ex funcionario agregó aún más asombro a toda la historia, no desprovista de la sospechada participación de los servicios de inteligencia.

De inmediato, los medios se hicieron eco de la noticia. Un periodista concluyó que eso probaba lo que él mismo venía afirmando desde hace años, sin la ayuda de López: que el gobierno de CFK fue el más corrupto de la Historia. Otro exigió excusas de los simpatizantes kirchneristas “por apañar corruptos” y un tercero, al contrario, pidió que tuvieran la decencia de guardar silencio.

Cuando estalló el escándalo de las escuchas telefónicas en la CABA y fue detenido el jefe de la Metropolitana, Jorge “Fino” Palacios y luego su segundo, Osvaldo Chamorro, acusados de espiar a legisladores porteños de la oposición, esos mismos medios no exigieron ningún acto de contrición a quienes apoyaban a Mauricio Macri, entonces Jefe de Gobierno. No les exigieron que pidieran disculpas por Palacios, con argumentos como “todos sabemos que el Fino es Macri” o “se los dijimos desde un principio”. Tampoco lo hicieron cuando el propio Macri fue procesado en la misma causa -procesamiento que duró milimétricamente hasta que asumió como presidente- y se negó, con razón, a renunciar pese al pedido de algunos opositores.

El gobierno kirchnerista y, sobre todo, sus simpatizantes, no disponen de esa prerrogativa. Los actos de corrupción de un funcionario implican la corrupción del gobierno e incluso la de quienes lo apoyaron. Pero sobre todo, y ahí radica el truco mayor, implican que también las políticas llevadas a cabo por ese gobierno fueron corruptas, como sus ideas, sus alianzas regionales, sus principios y sus prioridades.

Como escribió Pedro Biscay, ex integrante la Procuraduría Adjunta de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC): “Si un funcionario público cometió un delito, entonces todo lo que rodea a ese funcionario público también es delictivo. Es la lógica de la asociación ilícita aplicada a la organización de la política”.

Los medios, con la histórica participación de los servicios, son como un guía que nos conduce por las catacumbas de la política, pero evitando con cautela los recovecos del poder económico. En lugar de prender las luces para que veamos todo, nuestro guía ilumina con una pequeña linterna aquello que quiere que descubramos. Es inevitable indignarnos con las imágenes de fajos de dólares ocultos en un convento o con el paseo mediático de un hombre de mirada alocada portando un casco de guerra. Pero así como conocemos hasta las preferencias capilares de Fariña, nada sabemos de otro arrepentido, Hernán Arbizu, ex gerente del JP Morgan acusado de fraude en EEUU, que presentó a la justicia argentina un listado de empresas y personas físicas que habrían fugado 6.000 millones de dólares con la ayuda de su ex empleador. El fiscal Marijuan, tan activo en otros casos, nada investigó en 8 años y Arbizu será finalmente extraditado a EEUU. No veremos fajos de billetes, ni cascos, ni escucharemos lamentos indignados. Nadie calculará cuantas escuelas se podrían haber construido con esa plata ni exigirá disculpas al directorio del JP Morgan por contratar al fraudulento Arbizu. La linterna del guía evitará ese rincón de la catacumba.

La corrupción pública-privada y el financiamiento negro de la política son temas crónicos de nuestro país (aunque no sólo del nuestro), que el kirchnerismo no quiso o no pudo resolver. Creer que la solución puede venir del gobierno de los contratistas del Estado puede parecer candoroso, pero en el fondo no es lo que realmente cuenta.

Lo que realmente importa, lo que debería concentrar nuestra limitada capacidad de indignación con este o cualquier otro gobierno, son nuestros otros y más graves dilemas, que siguen siendo los mismos aún después de Niembro, de los Panamá Papers o de López. Y sólo pueden resolverse con política, no con indignaciones digitadas bajo la luz de una pequeña linterna.

Foto: Las denuncias contra Ataliva Roca (funcionario cuestionado que inspiró la famosa frase de Sarmiento “El presidente Roca hace negocios y su hermano ‘ataliva’”, referida a la corrupción en la cesión de tierras fiscales) nunca modificaron la idea que tenemos de las presidencias de su hermano. Eran otros tiempos (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED)
Pispeá
 

Una asimilación exitosa




Columna publicada en Nueva Ciudad.

"El AR-15 es uno de los rifles más populares de Estados Unidos". Blog de la National Rifle Association (NRA)

Hace unos días, en plena madrugada, un hombre entró en una discoteca gay de Orlando con un arma de guerra y asesinó a cincuenta personas. Era estadounidense, nacido en Nueva York, de padres afganos. Luego de ser abatido por la policía, el FBI informó que podría tener "simpatía por el terrorismo islámico". Una llamada que hizo el tirador al 911 antes de ingresar a la discoteca, con una vaga proclama, abonaría esa teoría, aunque el propio Estado Islámico recién asumió la autoría del atentado luego de que fuera informado por la prensa. Su padre y su ex mujer desmintieron que fuera religioso o que tuviera nexos con el terrorismo islámico y señalaron su carácter violento y homofóbico. En el discurso que hizo poco después de la masacre, Barack Obama la definió como"un acto de terror y de odio" y la vinculó a su frustrado intento de regular las armas en EEUU. El hecho de no vincular al terrorismo islámico en su discurso le valió un pedido de renuncia de parte del candidato republicano Donald Trump, quién repitió su proyecto de prohibir la entrada a EEUU a los inmigrantes musulmanes (aunque el autor del atentado fuera estadounidense). "Si no actuamos con dureza e inteligencia muy rápido ya no vamos a tener un país", concluyó.

En Argentina, Carlos Maslatón, un personaje que parece de ficción y que se define como"derechista del tercer mundo y liberal", dedicó la masacre de Orlando a Mauricio Macri, criticándolo por querer traer "3.000 potenciales terroristas islamistas" al país. Como Trump, anuncia una inminente guerra islámica y resuelve el dilema de que el culpable sea norteamericano lanzando un novedoso concepto: la nacionalidad subjetiva. Independientemente de que el responsable sea norteamericano o francés -como en el caso de los atentados de Paris- su nacionalidad es "la del terrorismo islámico". Más allá de lo delirante del mismo, el planteo ilustra bien el pensamiento de"ciudadela sitiada" que padecemos desde hace unos años.

Lo asombroso es que ese tipo de pensamiento paranoico se dé en países en los que no existe un"ser nacional". Tanto EEUU como Argentina son el resultado de la inmigración masiva. El bisnieto rosarino de un sastre polaco no se siente menos argentino que el chozno de Güemes, así como Arnold Schwarzenegger no se siente menos estadounidense que cualquiera de las elegantes damas de las Daughters of the American Revolution, pese a haber nacido en Austria.

Hacia 1900, uno de cada cuatro habitantes de la Argentina era extranjero mientras que EEUU recibía a 25 millones de inmigrantes. Esa "invasión pacífica" enfureció a algunos estadounidenses que crearon la Liga de Restricción de la Inmigración, con argumentos tan paranoicos como los de Trump, mientras que en Argentina la Liga Patriótica proponía "estimular el sentimiento de argentinidad" y proteger a la Patria del bolchevismo, el anarquismo, el judaísmo y muchas otras calamidades imaginarias.

Si los argentinos y norteamericanos de hace algunas generaciones hubieran tenido el mismo miedo a los inmigrantes que profesan Trump y Maslatón, probablemente ni uno sería norteamericano ni el otro argentino.

Pero esa no es la mayor paradoja. Omar Mateen, el tirador de Orlando, asesinó a 50 personas con un arma de 500 dólares que se puede comprar por correo y dispara 45 balas por minuto. La misma que usó James Eagan Holmes en la masacre de Aurora en 2012, Adam Lanza en la de Newtown en el mismo año y Syed Rizwan Farook y Tashfeen Malik en la de San Bernardino del 2015. Un arma que según The Telegraph poseen casi 4 millones de personas en EEUU. Salvo Malik, todos los atacantes eran jóvenes norteamericanos, algunos de origen inmigrante. Si algo prueban las masacres es que, en apenas una generación, esos ciudadanos recientes aprendieron la barbarie armada propiciada por la poderosa National Rifle Association como si tuvieran varias generaciones de norteamericanos armados detrás. Entre 1966 y 2012, hubo en EEUU 90 tiroteos en masa. Se define como "mass shooting" al tiroteo en el que mueren tres o más personas, con exclusión de los enfrentamientos entre bandas o los crímenes contra la propia familia del asesino.

Una asimilación exitosa de la que la derecha norteamericana, empezando por Donald Trump, debería vanagloriarse.

Foto: un joven norteamericano recibe los primeros rudimentos sobre convivencia y solución de controversias (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED). 
Pispeá
 

El pasado inventado



Columna publicada en Nueva Ciudad.


"La situación es peor que la anunciada por el gobierno saliente”

Fernando De la Rúa / discurso inaugural del 10 de diciembre de 1999.


Al terminar la II Guerra Mundial, Charles de Gaulle se hizo cargo del gobierno provisional francés y logró algo casi milagroso: transformar a Francia, que había transitado la guerra dividida entre la zona ocupada por los alemanes y el régimen filo-nazi de Vichy, en un país resistente. No fue una jugada menor, teniendo en cuenta la poca estima que le tenían los aliados norteamericanos, quienes un tiempo antes lo consideraban un Mussolini en potencia y planeaban para Francia un destino de protectorado similar al que pensaban para Alemania y Japón. Como la policía parisina, que durante la ocupación fue ferviente auxiliar de la Gestapo hasta que, pocos días antes de la Liberación, llevó adelante una valiente huelga contra el ocupante, a fines de 1944 Francia descubrió que, en realidad, era un país aliado. De Gaulle había inventado un pasado.

Hace unos días, la vicepresidenta Gabriela Michetti opinó que “la economía que encontramos estaba peor que la de 2001”. Ya en otras declaraciones, Michetti había denunciado la “riqueza artificial”impulsada por el gobierno anterior. Es decir que, pese a estar peor que en el 2001 -año en el que el desempleo trepó al 20% y la pobreza en Capital y Gran Buenos Aires llegó a más del 50%- la economía permitió impulsar el poder adquisitivo de las mayorías. El kirchnerismo logró que, a la vez que eran cada vez más pobres, las mayorías consumieran cada vez más.

Por su lado, y siguiendo un guión común, la gobernadora Mariu Vidal, explicó que "era mentira que podían tener calefacción y electricidad sin tarifas reales". No sabemos con precisión qué serían “tarifas reales” dado que, a decir verdad, el mecanismo para fijarlas no se trata de una fórmula técnica sino de una ecuación política que decide quién paga la parte del león, pero comprendemos que a través de estos comentarios sobrevuela la misma idea del aumento de la pobreza a la par del aumento del consumo.

Tanto la vicepresidenta como la gobernadora y, en general, cada funcionario de Cambiemosinvolucrado, lamentan tener que tomar las decisiones que toman a la vez que explican que son “ineludibles”. Es más, muchos de sus simpatizantes opinan que cualquier gobernante haría lo mismo, más allá de su signo político. Como dijo Ricardo López Murphy durante su breve paso por el ministerio de Economía de la Alianza: “no se trata de política, ni siquiera de economía, es simple aritmética”. El pensamiento conservador suele disfrazar decisiones políticas como respuestas técnicas neutras o, aún mejor, como fatalidades.

La dificultad de este pensamiento reside en que para que la sociedad acepte una fatalidad debe existir una calamidad previa y, sobre todo, ser evidente. La terrible “cirugía mayor sin anestesia”llevada adelante por Carlos Menem, por ejemplo, encontró su justificación en la hiperinflación de 1989. Nadie necesitó de la exégesis de ningún economista serio para comprender la calamidad que padecía en ese momento, como tampoco la necesitó una década más tarde, en diciembre del 2001. Fueron catástrofes manifiestas.

Hoy, por el contrario, necesitamos de toda la creatividad de nuestros economistas serios para intentar comprender que durante doce años vivimos un extraño período que aumentó artificialmente el empleo y el poder adquisitivo de las mayorías a la vez que expandió su pobreza.

Atenuada la alegría ciudadana y sin noticias de las inversiones inminentes que nos transformarían en Australia, la carta del gobierno parece ser la misma que usó De Gaulle hace 70 años. Aunque su talento para inventar un pasado no parece, por ahora, igualar al del estadista francés.




Foto: el laboratorio Néstor Carlos Kirchner, en el que científicos del INVAP creaban la realidad paralela que engañó a millones de ciudadanos (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

La riqueza imaginaria


Columna publicada en Nueva Ciudad.

A partir de 1945, de la mano de J.D. Perón, los asalariados empezaron a gozar del turismo de masa a través de vacaciones pagas, hoteles sindicales y colonias de vacaciones. Fue una iniciativa denunciada con furia por los empresarios y por los indignados políticos serios de aquella época, quienes consideraron que pagarle a los empleados por ir a la playa era una fantasía que nos llevaría a la ruina.

Hace unos días nos enteramos gracias al notable economista Javier González Fraga, ex presidente del Banco Central, que el gobierno kirchnerista "le (hizo) creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior. Eso era una ilusión. Eso no era normal". El comentario me sorprendió ya que González Fraga no es un operador, ni tampoco un pirómano, como tantos colegas suyos. Al contrario, solía ser un economista preocupado por el crecimiento y el bienestar de las mayorías. De hecho, según explicó en la misma entrevista, "estamos sincerando la economía para que en lugar de tener una burbuja de crecimiento que alimente proyectos populistas tengamos décadas de crecimiento”. No hay nada extraño en eso, empeorar nuestro presente para mejorar nuestro futuro es uno de las letanías preferidas del pensamiento conservador. Para que quede claro que no se trató del exabrupto aislado de un economista oficialista, nuestra vicepresidenta Gabriela Michetti explicó que "les hicieron creer que podían vivir de esa forma eternamente".

Denunciar los ampliaciones de derechos de las mayorías por insostenibles es otra de las tantas letanías conservadoras, aunque ni González Fraga ni nuestra vicepresidente pondrían en duda la legitimidad del descanso dominical, la jornada laboral de 8 horas o las vacaciones pagas (ni tampoco su interés económico), al menos no por ahora. Ocurre que las leyes virtuosas que hoy mejoran la vida de las mayorías y son aplaudidas por todos fueron denunciadas como calamidades al momento de ser implementadas. Eso nos permite presuponer que las calamidades hoy denunciadas, si logran sobrevivir, serán las virtudes de mañana.

Lo que es difícil imaginar es cual es el modelo de país que apoyan González Fraga y nuestra vicepresidenta si consideran una fantasía que los asalariados medios –ni siquiera los tan criticados planeros o los trabajadores de ingresos más bajos- accedan a un celular, un plasma o un viaje. ¿Qué proyecto imaginan para incluirlos, excluyéndolos de esas fantasías?

Hace 70 años, mi abuela se enfureció con la proliferación de hoteles sindicales en Mar del Plata. Consideraba un derecho que ella y su familia tuvieran una casa de veraneo ahí, pero le parecía una anomalía que esa gente se paseara por la rambla. Para ella eso no era normal, como para González Fraga no lo es que un empleado medio tenga un celular. Como el economista radical, mi abuela decía estar a favor del progreso de las mayorías pero, por supuesto, no de esa clase de progreso.

El pensamiento conservador suele proponernos perder derechos para conseguir otros mejores, terminar con empleos “artificiales” para obtener otros “legítimos” y frenar crecimientos imperfectos para consolidar “décadas de crecimiento”. El resultado, históricamente, ha sido perder derechos, empleos y crecimiento.

Hasta no hace mucho, el trabajo infantil fue la norma y la jornada de 8 horas una quimera no sustentable. La “ley de la silla” de 1907, imaginada por Alfredo Palacios, fue una revolución que estableció el derecho elemental de los trabajadores a sentarse.

Como en política no existe una frontera inamovible que limite lo sustentable, lo que esperamos de nuestros gobernantes es, justamente, que la amplíen. Una responsabilidad que, según sus propias declaraciones, parece exceder las posibilidades del ex presidente del Central y de nuestra vicepresidenta.

Foto: "Les hicieron creer que podían vivir en chalets" / Barrio Presidente Perón - 1949 / Libro Negro de la Tercera Tiranía (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 1 de junio de 2016


Entusiasmado con el blanqueo de fondos fugados por los funcionarios del gobierno que servirían para pagarles a nuestros abuelos, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Casamientos y Velorios (la ya legendaria SeGuCaVel, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 1 de junio, en honor a San Caprasio de Lérins, santo solitario cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados Ilustres (la célebre GIL por sus siglas en inglés) convenció con prebendas y clientelismo al amigo Ari Lijalad para que venga a presentar "Macri lo hizo" junto a Graciana Peñafort y Tommy Barban
También recibiremos a Emmanuel Agis, ex viceministro de Economía.

Conmovidos por los persistentes llamados del secretario Miguel "Tu tu tu" Braun seguimos con el mismo precio del menú Antonia, consistente en empanadas más o menos frías, vino de ferretería y gaseosa tibia. Todo eso por sólo $80, apenas una centésima parte de la factura de gas.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00.

Quien no sea tentado por la falta de sinceramiento de las empanadas frozen podrá negociar directamente con el Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación, hoy más que nunca, de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". la ministra Bullrich disfrazada de Rambo lo exigirá en la entrada.


Foto: en el Laboratorio Néstor Carlos Kirchner, el General (a la izquierda de la imagen) prepara algunas bombas molotov para llevar a la Plaza (Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led).
Pispeá
 

Falacias conservadoras III: el subsidio malo y el buen subsidio



Columna publicada en Nueva Ciudad.



Durante un almuerzo organizado por el gremio de Gastronómicos en conmemoración del Día del Trabajador, Dante Camaño, titular de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de Capital Federal (UThGRA), recibió con entusiasmo al presidente Macri y explicó que "somos un gremio de trabajo, no queremos ni subsidios ni que el Estado intervenga. De éste sólo quiero seguridad, justicia, salud y educación, y que no se meta en la economía, porque los particulares trabajamos y a los salarios los negociamos con los dueños”.

Es una extraña declaración de principios. Teniendo en cuenta que en cualquier democracia occidental (no sólo en Corea del Norte) el Estado interviene de una u otra forma en la parte del león del PBI, no hay forma de evitar que "se meta en la economía". La única discusión válida es cómo lo hace y, sobre todo, a quién favorece. Por otro lado, eliminar subsidios no sólo afecta la estructura de costos de los restaurantes que, justamente, dan trabajo a los afiliados del gremio que dirige Camaño, sino que atenta contra el bolsillo de sus clientes. Sin mencionar que al pedir que el Estado no intervenga en las negociaciones salariales, este peculiar líder sindical parece acordar con el economista José Luis Espert cuando exige eliminar las paritarias que considera “fascistas” y dejar que los empleadores negocien “libremente” con los empleados.

No es el único líder popular que acuerda con un pensamiento reaccionario. Hace algunos años, Toty Flores, dirigente social y Tío Tom de la Coalición Cívica, también explicaba estar en contra de los “planes sociales” ya que “destruyen la cultura del trabajo”. Coherente con esa misma línea, junto al actual ministro de Hacienda Prat Gay, afirmaba estar a favor de eliminar las retenciones a las exportaciones agrícolas y compensar esa merma de ingresos fiscales con “deuda legítima” (según la candorosa expresión de su líder, la Mentalista Carrió). Esos recursos adicionales favorecerían, según lo que expresaba, a las economías regionales e incluso a los trabajadores del agro (“con más recursos, los empresarios podrían comprar tractores con aire acondicionado, por ejemplo”, explicó). Lo que parece asomar detrás de las ideas defendidas tanto por Camaño como por Flores es que no sólo los subsidios del Estado corrompen sino que el sector privado administraría mejor los recursos públicos que el propio sector público. Es decir que empresas de las que no somos accionistas y cuyos objetivos ni siquiera vislumbramos gestionarían mejor nuestros recursos que los gobernantes que designamos en elecciones periódicas y controlamos a través de todo tipo de contrapoderes. Un extraño paradigma sobre todo viniendo de un líder sindical y un ex diputado.

La idea que los subsidios corrompen y, sobre todo, destruyen la famosa cultura del trabajo es una vieja letanía reaccionaria. Si esa perogrullada fuera cierta, Europa ya habría colapsado con varias generaciones de vagos, luego de décadas de subsidios de todo tipo: a la educación (primaria, secundaria y terciaria), a la salud, al transporte, al pan, a la ópera, al cine o, mucho más grave, al desempleo. ¿Qué podría alentar más la vagancia que pagar a un ejército de desempleados por no hacer nada? Sin embargo, asombrosamente, esas capas geológicas de subsidios, planes y empleo público desaforado no sólo no alentaron la vagancia ni se fueron por ninguna canaleta sino que generaron una riqueza y una equidad nunca antes vistas.

Pero lo más asombroso es que la misma clase social que denuncia los siniestros efectos del gasto público y la intervención del Estado en las clases más pobres, la acepta como algo natural cuando la recibe en su propio beneficio. Los accionistas de un banco cuyo pasivo fue nacionalizado no piensan que se han transformado en esclavos del Estado. Probablemente los integrantes de la familia Rocca no sientan que las décadas de subsidios y generoso proteccionismo estatal hacia Techint los hayan convertido en planeros desprovistos de la menor cultura del trabajo.

Lo que esta falacia conservadora intenta explicarnos es que los subsidios estatales, al parecer, corrompen sólo a quienes los necesitan.

Foto: alegres comensales del Jockey Club disfrutan de uno de los grandes subsidios a los ricos argentinos, la ausencia de impuesto a la herencia (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Falacias conservadoras II: hoy no reparto, mañana sí


Columna publicada en Nueva Ciudad.

En una columna reciente, el economista José Luis Espert denunció la pobreza crónica del país y su“esclavitud impositiva”, un concepto asombroso aún para los estándares generosos del pensamiento reaccionario local. También lamentó que la Argentina se haya ido a pique en los últimos 100 años, dejando de ser la potencia que fue.

No hay nada nuevo en esta última aseveración, es una falacia clásica, como lo escribimos en esta misma columna, sobre todo porque considera que la Argentina empezó su decadencia con el sufragio universal y las leyes laborales. Es decir, apenas empezó a ampliar los derechos de las mayorías e intentó repartir un poco mejor la torta. Simplificando mucho podríamos decir que los 50 años de inestabilidad política que van de Uriburu a Alfonsín se deben al conflicto generado por ese intento.

En sintonía con esta falacia, uno de los más obstinados lugares comunes reaccionarios explica que para repartir, antes hay que crecer. La realidad lo desmiente: los países que lograron llevar la pobreza a los índices más bajos son aquellos que aplicaron durante décadas la “esclavitud impositiva”y un gasto público desenfrenado, esos instrumentos que tanto indignan a Espert. Son países que no esperaron a ser “más ricos” para repartir la riqueza de manera más equitativa. Y eso fue, entre otros factores, lo que les permitió llegar a serlo.

Francia implementó las vacaciones pagas en 1936, en plena crisis posterior al crack de 1929, con altos índices de desempleo y enorme conflictividad política. Ese sistema “no sustentable”, como lo calificó en aquel momento la furiosa derecha francesa, generó el turismo de masas, uno de los pilares de la economía francesa del que hoy nadie propone prescindir.

El Estado de Bienestar europeo no se implementó en naciones ricas sino en países devastados por la II Guerra Mundial. Fue una generosa máquina de fabricar clase media que no se detuvo en analizar el tamaño de la torta sino que se abocó a repartirla y, de esa forma, consiguió aumentarla.

Desde el 1974, año en el que se implementó su medición por el INDEC, el índice Gini (que mide la distribución del ingreso en una sociedad), empeoró en la Argentina de manera sostenida hasta el 2000. Durante casi tres décadas el país se hizo más injusto, a la par que aumentó la pobreza y el desempleo. Esto cambió recién con la implementación de políticas populistas, esas que no son sustentables y generan pobreza según nuestros economistas serios. A partir del 2003 el país creció pero sobre todo, se redujo la pobreza y el desempleo y mejoró dicho índice, aunque sin lograr llegar al nivel de 1974.

En el mencionado artículo, Espert denuncia que hoy se pagan sueldos demasiado altos. Hace 70 años los economistas serios denunciaban que el aguinaldo era impagable. Para el pensamiento reaccionario, la ampliación de derechos nunca es sustentable.

Lo que nos demuestran los países que lograron combatir con éxito la pobreza es que el reparto de la riqueza es un objetivo virtuoso que no depende de su tamaño, porque ocurre que la equidad es uno de los caminos más eficaces para generar desarrollo.

Creer, por el contrario, que la concentración de riqueza, la disminución de subsidios y la reducción de salarios pueden disminuir la pobreza es pensar que el hambre se soluciona con ayunos. Es otra idea zombie, como las llama el economista Paul Krugman, “una propuesta que ha sido refutada a fondo por el análisis y las pruebas, y debería estar muerta, pero no se queda muerta, ya que sirve a un propósito político”.

Foto: damas caritativas saliendo de una gala de beneficencia para conseguir "esas cosas inmundas que comen los pobres" (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).

Pispeá
 

Así fue la Cena de la MAK del 6 de abril del 2016 (Marcó)




Preocupado por el desempleo como herramienta para reducir la pobreza, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Bar Mitzvá y Estatuas Vivientes (la ya legendaria SeGuBarMiEsVi, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice una Gran Cena de la MAK el miércoles 6 de abril, en honor al Beato Macario, abad cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

Cansados de ser ninguneada, nuestra Gerencia de Invitados Ilustres decidió esta vez invitar a Marcó del Pont explicándole que la MAK es un lugar serio. Pese a ya haber venido antes, Marcó lo creyó.

La cena se inició, como ya es costumbre, con el Orden del Día que estableció la imperiosa necesidad de contar con uno. Tuvimos que empezar explicando que esa noche no podríamos gozar de la ya legendaria Crónica de la Rosca Bonaerense del Inye, Nuestro Hombre en La Plata, ya que había sido capturado por un grupo de sus enloquecidas admiradoras al intentar subir a su auto.


Antes de darle la palabra a nuestro Maestro de Luz Elbosnio, expliqué nuestro asombro frente al escándalo de los Panama Papers y confesé que al principio nos había dolido ya que, como muchos, sabemos que lo relevante en un gobierno no son sus iniciativas políticas sino las sospechas de corrupción que los medios puedan tener sobre sus miembros. Pero luego entendimos que en realidad no se trata de sospechas de evasión sino de un combate épico de nuestros gobernantes contra la dictadura del fisco. Por eso, esa noche llevé una guayabera, para decir bien fuerte que todos somos Panamá y distribuir los carteles que nos hizo llegar la Oficina Anticorrupción con la inscripción #JeSuisPanama.

Nuestro Maestro de Luz, siempre severo, explicó que podemos reírnos de los Panama Papers, pero siempre que no pensemos que ese es el problema de hoy. “No me gusta apuntar los cañones al presidente, aún si se trata de Macri. Tenemos mucho que aprender sobre la velocidad y la falta de interés por las formas de estos cuatro meses. El drama no es la deshonestidad personal o las sociedades offshore sino la gigantesca transferencia en blanco que han hecho”.

Un compañero opinó que “las formas importan si no tenemos la prensa a favor”, a lo que el Maestro de Luz respondió subiéndose a la mesa y golpeando a su alrededor con sus tiradores: “Creo que los medios nos van a cagar a patadas igual. No hay que detenerse para hacer las cosas bien, hay que hacerlas.” Recomendó la lectura de un gran post en el que plantea una analogía entre cepo y polders: “Prat Gay inundó Holanda de 4 metros de agua argumentando que los polders cuestan plata y no son naturales.”


La rama femenina de la MAK no brilló esta vez, por la ausencia de su líder Mabel, la Prosecretaria Helenita y Lauravi. Para compensar tanta tristeza vino la luminosa Zablu y recibimos a la amiga Flora Alkorta, traída con artilugios, planes y prebendas por Las Pornógrafas y El padre del hijo (con buen tino dijo "todo muy rico" y escapó por una de las ventanas con una caja de vino de ferretería para desmalezar su jardín). También volvió la amiga Gladiadora, tras años de injusta ausencia y conocimos a Lily, amiga de la casa que hasta ahora había preferido evitarla (algo que entendemos perfectamente).

El gran Barban opinó por su lado que hay dos niveles de análisis sobre el tema de las offshore de Macri: “El primero es si Macri ha cometido un delito, es un tema judicial que deberá investigar la Justicia. El segundo nivel, más importante, es político: a Macri le preguntaría si como presidente le parece bien que los argentinos tengan empresas offshore.”

“Lamentablemente, a los periodistas que me consultaron el segundo nivel de análisis los aburría. Entonces tal vez tenemos que correr hacia donde va la gente y tácticamente, hablar de honestismo”, concluyó el George Clooney de la MAK. Nuestro Maestro de Luz, ya bajado de la mesa y con los tiradores colocados nuevamente aceptó a regañadientes, pero exigió que se especificara que es sólo tácticamente.

Fue en ese momento cuando el servicio de orden de la MAK tuvo que contener a los bárbaros, desatados frente a la llegada de Marcó del Pont, que logró el milagro de callar a nuestro Maestro de Luz.

Marcó empezó haciendo un poco de historia: “Néstor encaró en modelo de acumulación productiva en lugar del modelo de acumulación financiera de las tres décadas anteriores. El kirchnerismo fue a contrapelo del mundo neoliberal. Por ejemplo en 2004, a contrapelo del mundo, se restringe la entrada de capitales exigiendo encajes, se relanzan las paritarias y el Estado gana espaldas y espacios de soberanía. Nos bancamos 12 años de aprietes del capital financiero porque crecimos con el mercado interno.”

“A partir del 2011, tuvimos un serio problema de caída de dólares por caída del precio de las commodities, lo que nos obliga a tomar medidas, como el cepo. También salimos a buscar inversiones pero sin caída del salario real. En el 2015 crecimos un 2,1% gracias a las políticas anticíclicas de gasto público.”

“Se entregó un país con bajo desempleo, 2,1% de crecimiento y 5% de déficit (según datos oficiales), pero el modelo que viene es el de la valorización financiera. Es lo que ocurrió en el mundo, los Estados salvaron a los bancos, no a las familias. Los ricos son aún más ricos que antes de la crisis, como señala Stiglitz, lo que hoy genera riqueza es la valoración financiera.”

“La apuesta del gobierno es que van a llegar dólares pero no hay ninguna política para el desarrollo. Al contrario, se desmantelan proyectos de obra pública como el PROCREAR y se sueña con acuerdos de libre comercio que son el fin del desarrollo. La única varita mágica es achicar el gasto público, el antídoto del gobierno contra la inflación es la recesión. ”

Frente a algunos comentarios de compañeros que apuntaban a la imposibilidad del gobierno de no ver que sus políticas nos llevan al estallido, Marcó explicó que a su entender los gobiernos no se suicidan, aunque eso no signifique que no se puedan equivocar. “No hay que interpretar qué tienen en su cabecita”, opinó.

Aunque aclaró que a principios de los 90 desde FIDE, “decíamos con ecuaciones muy serias que la Convertibilidad no duraría un año, lo que me enseñó a ser prudente”, Marcó explicó que la economía tiene un enorme agujero de US$ 13.000, más los US$ 10.000 para pagar a los Fondos Buitre, sin contar lo que piden las provincias, “y eso no parece sustentable.”

“Las exportaciones no crecían porque el mundo no compra: hoy vende. Eso no va a cambiar con la devaluación”.


La persistente ausencia del amigo DaniInterrumpidor Oficial de la MAK y el silencio tenaz de Matías, su joven Padawan sumado a la ausencia del amigo Tom SlickAcotador Compulsivo de la MAK perturbó el correcto desarrollo de la charla de Marcó, al no ser interrumpida. Tampoco volaron sillas, como establece la tradición de las Flying Chairs pese a la presencia del amigo Contradicto y su ya legendaria melena a la Nino Bravo.

Para nuestro Maestro Elbosnio, “hay un mecanismo cultural que no logramos combatir en estos años: un comerciante aplaude los despidos y después protesta porque vende menos”.

Un compañero de Palermo concluyó que en realidad son todos unos hijos de puta (por un momento creí que se refería a los que habíamos elegido el vino de ferretería), a lo que Marcó contestó que no tiene sentido discutir sobre intenciones o maldad (¡la famosa doctrina del Intencionalismo!).

Ante una pregunta de la compañera Lily sobre “nuestros dirigentes que están en el Congreso y van en contra nuestra”, Marcó opinó que hay provincias muy complicadas en las que se frenó la obra pública. “Hay que entender las realidades y urgencias de cada uno en su territorio y buscar que vote con nosotros la próxima vez”.

“Los sindicatos se están moviendo y es un buen mecanismo de defensa, ahora hay que recuperar a los sectores que el kirchnerismo expulsó, ampliar la base de sustentación de este espacio”, siguió Marcó, “pero no veo al FPV con capacidad de capitalización del descontento.”

El amigo Mus, con autorización escrita de La Carancha para participar de la cena, opinó por su lado que "no alcanza con esperar a que Macri choque la calesita. Como dice Marcó, tenemos que revisar lo que hicimos. Como dijo Elbosnio, nos preocupamos de formas y no de fondo. Y Macri no va a chocar la calesita.”

Para nuestro Maestro de Luz, la de Bossio y el resto fue una traición necesaria, como la de Cobos: “si el FPV frenaba ese acuerdo, nos incendiaba la opinión pública.”

Marcó no estuvo de acuerdo con el maestro (hecho que no generó su inmediata expulsión del Círculo Salvavidas, una prueba más de nuestra creciente tibieza) ya que para ella el proyecto del FPV tenía posibilidades y mejoraba la posición de la Argentina. Sin embargo, para Elbosnio, es bueno a futuro que todos los generales no hayan firmado el acuerdo.

Antes de desconcentrarnos (eramos 3 personas según las estimaciones de Bracesco), el gran Barban opinó que la citación de Bonadio a la Chica que Nos Gusta era un test: no puede haber Martín García sin 17 de octubre, concluyó bajo el aplauso de los comensales enfervorizados (el miércoles 13 de abril unos cientos de miles de personas le dieron la respuesta…).

Foto: en las escalinatas del Círculo Salvavidas, Barban (con anteojos y pechera de la MAK) y nuestro Maestro de Luz escoltan a Marcó del Pont. Detrás, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: Nagus (con corbata negra), Safi, Matías, Zablu, Mus, Gerardo Yomal, el amigo BigoteCeciGladiadoraNiqueco, Flor Alkorta, Las Pornógrafas, el Padre del Hijo, Robi, Lily, Omar, Contradicto y miles de comensales más que se negaron a salir en la foto por temor a perder sus trabajos si Lombardi llegara a leer la MAK.

A mí por supuesto no me busquen. Sin recursos para mejorar el magro menú sería ilusorio que podamos pagar un fotógrafo profesional.

Pispeá
 

Próxima Gran Cena de la MAK miércoles 4 de mayo



Preocupado por que más holdouts busquen participar de la revolución de la alegría, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Casamientos y Velorios (la ya legendaria SeGuCaVel, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 4 de mayo, en honor a San Curcódomo, diácono cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados Ilustres convenció a nuestro ex vicepresidente Amado Boudou que la MAK es un lugar serio y logró asegurar su presencia (algo que sin duda lo complicará aún más) junto a Cecilia Rodríguez, ex ministra de Seguridad.

Conmovidos por los persistentes llamados del secretario Miguel "Tu tu tu" Braun seguimos con el mismo precio del menú Antonia, consistente en empanadas más o menos frías, vino de ferretería y gaseosa tibia. Todo eso por sólo $80, apenas una quinta parte de la factura de luz.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00.

Más allá del sinceramiento de las empanadas frozen, quienes no hayan sido echados de su trabajo a través de la novedosa TriacApp podrán negociar directamente con el Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación, hoy más que nunca, de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". El fiscal Marijuan lo controlará en la puerta junto a su retroescavadora.


Foto: en la última Universidad de Verano de la MAK, el General enseña a los nuevos reclutas a disparar con el FKL (fusil kirchnerista liviano, fabricado por el INVAP con la plata de los jubilados). 
Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led.
Pispeá